OTROS
ASPECTOS
Contaminación electromagnética
La denominada contaminación electromagnética, también
conocida como electro-polución, es la supuesta contaminación producida por las
radiaciones del espectro electromagnético generadas por equipos electrónicos u
otros elementos producto de la actividad humana.
Numerosos organismos como la Organización Mundial de
la Salud, la Comisión Europea, la Universidad Complutense de Madrid, la
Asociación Española Contra el Cáncer, el Ministerio de Sanidad y Consumo de
España, o el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España han
emitido informes que descartan daños a la salud debido a las emisiones de
radiación electromagnética, incluyendo las de los teléfonos móviles.
No obstante existen estudios que indican lo contrario
como el publicado en 2003 por el TNO (Instituto Holandés de Investigación
Tecnológica), que afirmaba que las radiaciones de la tecnología UMTS podrían
ser peligrosas, (aunque otra investigación de la Universidad de Zúrich, que
utilizó hasta 10 veces la intensidad utilizada por el estudio del TNO, arrojó
resultados contrarios). También hay numerosos estudios que investigan la
posible asociación entre la presencia de antenas de telefonía celular y
diversas enfermedades.
Las normativas en vigor en los diversos países
consideran seguro vivir en un edificio con una antena de telefonía y en los que
lo rodean, dependiendo del nivel de emisiones de la misma. No se ha podido
demostrar con certeza que la exposición por debajo de los niveles de radiación
considerados seguros suponga un riesgo para la salud, pero tampoco se dispone
de datos que permitan asegurar que no existen efectos a largo plazo. El Informe
Steward encargado por el Gobierno del Reino Unido aconseja que los niños no
usen el teléfono móvil más que en casos de emergencia. Existen organizaciones
que, aludiendo a estos posibles riesgos, reclaman que se observe el principio
de precaución y se mantengan las emisiones al mínimo.
La creación de un nuevo lenguaje
La mayoría de los mensajes que se intercambian por
este medio, no se basan en la voz, sino en la escritura. En lugar de hablar al
micrófono, cada vez más usuarios —sobre todo jóvenes— recurren al teclado para
enviarse mensajes de texto. Sin embargo, dado que hay que introducir los
caracteres en el terminal, ha surgido un lenguaje en el que se abrevian las
palabras valiéndose de letras, símbolos y números. A pesar de que redactar y
teclear es considerablemente más incómodo que conversar, dado su reducido
coste, se ha convertido en una seria alternativa a los mensajes de voz.
El lenguaje SMS, consiste en acortar palabras,
sustituir algunas de ellas por simple simbología o evitar ciertas
preposiciones, utilizar los fonemas y demás. La principal causa es que el SMS
individual se limita a 160 caracteres, si se sobrepasa ese límite, el mensaje
individual pasa a ser múltiple, lógicamente multiplicándose el coste del envío.
Por esa razón se procura reducir el número de caracteres, para que de un modo
sencillo de entender, entre más texto o bien cueste menos.
Según un estudio británico, entre los usuarios de 18 a
24 años un 42 % los utilizan para coquetear; un 20 %, para concertar citas
románticas, y un 13 %, para romper una relación.
A algunos analistas sociales les preocupa que estos
mensajes, con su jerga ortográfica y sintáctica, lleven a que la juventud no
sepa escribir bien. Sin embargo, otros opinan que “favorecen el renacer de la
comunicación escrita en una nueva generación”. La portavoz de una editorial que
publica un diccionario australiano hizo este comentario al rotativo The
Sun-Herald: “No surge a menudo la oportunidad de forjar un nuevo estilo; los
mensajes de texto, unidos a Internet, logran que los jóvenes escriban mucho
más. Necesitan tener un dominio de la expresión que les permita captar el estilo
y defenderse bien con el vocabulario y el registro correspondientes a este
género”.
Algunas personas prefieren enviar mensajes de texto
(SMS) en vez de hablar directamente, sobre todo por cuestiones económicas, dado
que el coste de SMS es muy accesible frente al establecimiento de llamada y la
duración de la llamada.
Teléfonos kosher
Hay restricciones en los sectores ortodoxos de la
religión judía que, debido a algunas interpretaciones, los teléfonos móviles
estándar no cumplen. Para resolver este problema, algunas organizaciones
rabínicas han recomendado que los niños judíos no utilicen las funciones de
mensajes de texto de los celulares. Estos teléfonos restringidos se conocen con
el nombre de teléfonos kosher, y los rabinos que practican el judaísmo ortodoxo
autorizaron que los practicantes del judaísmo los utilizaran en Israel y en
otros lugares. Aunque se pretende que estos teléfonos sirvan para fomentar la
modestia, algunos vendedores de los aparatos dicen haber tenido buenas ventas
con adultos que prefieren la simplicidad de los dispositivos. Incluso se ha
autorizado el uso de algunos teléfonos durante el sabbat, sobre todo entre
trabajadores de la salud, de la seguridad y de otros servicios públicos, a
pesar de que en esa fecha suele prohibirse el uso de cualquier dispositivo
eléctrico.

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